No hay que para hay VOX, hay que ser mejores

Publico un texto en La Trivial analizando la reacción de determinados sectores de la izquierda al éxito electoral de VOX en andalucía, e intentando marcar un horizonte.

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No hay que para hay VOX, hay que ser mejores

Resumen:

No tenemos que disputar la otredad de la extrema derecha, sino la universalidad; no hay que ponerles freno, hay que ir más allá, disputar escenarios mejores y más ambiciosos. No se gana en la moderación ni en la alteridad aposemática, sino en la radicalidad, ampliando y extendiendo las certezas.

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No hay que para hay VOX, hay que ser mejores

 

Hay que leer más la Biblia (III): lo consciente y la sostenibilidad, horizonte ecología

El segundo testamento es el relato del regreso al signo. Jesús vino a reajustar los sentidos de las prácticas de goce. Uno de los problemas derivados de la figura del fetiche -material o ritual- es precisamente la mistificación simbólica de este cuando es separada de su significado. Jorge Bucay es un psicodramaturgo argentino que explica esta idea bastante bien mediante un cuento titulado: “El gato del Ashram”. Narra la historia de un gurú en la India al que, durante el culto se le solía aparecer un gato que distraía a los fieles, de modo que ordena atarlo mientras tuvieran lugar las oraciones; ya muerto el gurú, la costumbre se mantuvo y su significante se solidifico hasta el punto de que, incluso una vez muerto el animal, los discípulos del Ashram buscaron uno nuevo; años más tarde se escribieron doctos tratados sobre la importancia de un gato atado durante la celebración de la ceremonia (Bucay, 2009). Toda alternativa debe pasar por buscar estos gatos y aprender a superarlos. Sigue leyendo

Hay que leer más la Biblia (II): materialismo, fetiche y goce

El fin de las certezas y la torre de Babel

En Mateo 6:5-6 se incide en el aspecto íntimo de nuestra relación con Dios: “Mas tú, cuando oras, éntrate en tu cámara, y cerrada tu puerta, ora á tu Padre que está en secreto”. Postulando en contra de quienes se priman a sí mismos y esperan usar el rezo como modo de ganar poder o prestigio “no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en las sinagogas, y en los cantones de las calles en pie, para ser vistos de los hombres”. Algo en la misma línea de fondo se manifiesta en Éxodo 20:4 “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.” Este recurso se ha usado muchas veces para hacer una crítica a la simbología de la Iglesia, crítica que en realidad carece de sentido desde ese punto de vista. Lo que se plantea en estos dos versículos no es que solo se pueda rezar bajo la cama o que no se pueda fabricar ningún tipo de símbolo, la imagen nuclear es la misma que recorre toda la psique cristiana: lo central es la relación con dios.

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Hay que leer más la Biblia (I): arquetipos, racionalidad y representación

Arquetipos, lo reprimido y el marco de emergencia

Resulta imposible pensar la construcción del sujeto occidental, y, por ende de su sistema nuestro político, sin una mirada profunda a sus mitos, narrativas y a los materiales arquetipos derivados de estos. Los valores cristianos han determinado, en el plano de lo formal, la configuración de la nuestra estructura social e idiosincrasia. Igualdad o fraternidad, justicia, resignación, piedad y libertad no son sino resonancias en nuestro sentido común de instituciones anteriores. Movimientos desde el liberalismo al feminismo se fundan en constructos ideológicos bíblicos que reescribieron la estructura social. Mientras que durante gran parte de la historia la familia y la comunidad habían sido el centro de la subjetividad, desplazada del ser, el cristinismo volvió a este al hablar de la primacía de su relación bilateral, sea, individual, con Dios. La idea de libertad cristiana -independencia del hombre y la mujer sobre el deseo, que no negación del mismo- es definitoria en la evolución del pensamiento republicano del último siglo.

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Esparta

La histeria y la hipersensibilidad ante los errores emergen ante la quiebra del orden moral moderno y de la comunidad. Lo único que reemplaza el vacío, es la transfiguración del significado en un orden que nos constituya en totalidad, que cambie y agudice los contornos.

Ceder a la manía persecutoria, al nuevo sentido común de grupo o autoflagelarse.

El muro nunca fue contra México, fue contra Hillary

Entendiendo ‘lo político’ como aquel espacio de construcción de antagonismos, es decir, de definición del ellos-nosotros, resulta central cercar cual sea ese afuera constitutivo que refleja la identidad del pueblo. Como todo ellos, nunca va a ser un conjunto limitado y concreto de sujetos, aunque sobresalgan referentes simbólicos, sino un espacio amplio, más o menos determinado, y siempre vacío de sentido. El quiénes sean esos que no somos nosotros irá íntimamente ligado a la particular forma de rellenar los marcos vacíos de sentido que significan qué sea lo que nos duela. En este sentido, el ‘no pueblo’ de Trump sería, de alguna forma, aquello que no es ‘los americanos’, la parte que imposibilita la solución orgánica y por defecto de los dolores de los populares. Dicho de otra manera, aquellos sujetos políticos que, en el reparto simbólico resultado de la batalla de significación discursiva, reciben unos intereses que chocan con los del todos.

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Dios no ha muerto, es un fantasma

Está claro que no es necesario que Dios exista para que funcione, ni si quiera creer en él, suele bastar con haber creído o simplemente vivir rodeada de creyentes. Pero, a veces, Dios se rompe.

He pasado los últimos años tratando de deconstruir intelectualmente todo cuanto me ha sido posible. No ha sido, en general, complicado. Suele resultar, de hecho, sencillo aislar actos y representaciones de símbolos, entender que tras el comportamiento no hay sino un significante que apunta de nuevo a otro significante y así seguidamente. Obviamente el sexo, los valores, la evolución, el sujeto o el placer que eventualmente puede producir una comida son, en distintos niveles si cabe, construcciones discursivas.

Lo esencial no radica en darse cuenta. No hay que creer, de hecho se puede pensar racionalmente que algo no existe, y ese algo seguirá operando. El problema es cuando ese algo pierde su hegemonía, cuando no sólo se comprende, sino se asimila que Dios no existe. No es un proceso consciente y se producen tensiones, y en esos choques de fuerza estoy.

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Humanos y mujeres

Esto es algo que escribí en 4º ESO y encontré hace poco, era un “artículo de opinión” en torno a las declaraciones misóginas y machistas de Juan Antonio Reig Plá.

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