Feliz Cumpleaños, Hermione

Es difícil escribir una felicitación que haga honor a este día.

Podría decirte que espero que la frecuencia discursiva del paso de los años no te haga perder la nutria que llevas dentro, pues ni mi jack russell terrier ni la revolución tendrían sentido sin ella. Y sería cierto.

Podría decirte que Ned Stark siempre fue mejor personaje que Tywin Lannister o que Tyrion y Varys; que eres Harvey; que no tenía ni idea de quiénes eran Daoiz y Velarde; que mis mejores tweets e historias de Instagram no son sino una reproducción pobre de conversaciones contigo; que long live the Queen; que la batalla de Hogwarts nunca se hubiera ganado si no hubieses destruido aquella copa; que eres lo menos oligofrénico del mundo; que Pontevedra es bonita y que Sussex mola más que Essex. Y sería cierto.

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Esparta

La histeria y la hipersensibilidad ante los errores emergen ante la quiebra del orden moral moderno y de la comunidad. Lo único que reemplaza el vacío, es la transfiguración del significado en un orden que nos constituya en totalidad, que cambie y agudice los contornos.

Ceder a la manía persecutoria, al nuevo sentido común de grupo o autoflagelarse.

Dios no ha muerto, es un fantasma

Está claro que no es necesario que Dios exista para que funcione, ni si quiera creer en él, suele bastar con haber creído o simplemente vivir rodeada de creyentes. Pero, a veces, Dios se rompe.

He pasado los últimos años tratando de deconstruir intelectualmente todo cuanto me ha sido posible. No ha sido, en general, complicado. Suele resultar, de hecho, sencillo aislar actos y representaciones de símbolos, entender que tras el comportamiento no hay sino un significante que apunta de nuevo a otro significante y así seguidamente. Obviamente el sexo, los valores, la evolución, el sujeto o el placer que eventualmente puede producir una comida son, en distintos niveles si cabe, construcciones discursivas.

Lo esencial no radica en darse cuenta. No hay que creer, de hecho se puede pensar racionalmente que algo no existe, y ese algo seguirá operando. El problema es cuando ese algo pierde su hegemonía, cuando no sólo se comprende, sino se asimila que Dios no existe. No es un proceso consciente y se producen tensiones, y en esos choques de fuerza estoy.

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La Comarca

Creo que a veces me siento atado por «mi destino». No como «aquello a lo que estoy destinado», sino más bien «aquello a lo que yo me he destinado». Tengo mis planes y mis metas, me van saliendo bien, pero tiempo ha que no existe la persona que los soñó. Hace ya mucho que construí el modelo de vida (del que se desprende el modelo de persona) que quería tener, pero creo que, aunque sigo el camino que me marqué hace años, ya no soy quien decidiera seguirlo.

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Tiempo

El día pasa y el tiempo se duerme, se apagan las luces y el óxido ensordece la mirada desesperada de los que se miran apasionadamente.

Carta de despedida a Inés.

He necesitado empezar diez veces esta carta para darme cuenta, al fin, de por qué me cuesta tanto escribirla. Había pensado que quizá fuera porque no tenía nada que decir, por inseguridad al sentir que no seria suficiente para ti, por no saber elegir… Pero, en realidad, el problema es otro. Se trata, simplemente, de que esta es una carta de despedida y yo no quiero decirte adios.

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Tanto por decir

Por esas cosas que dices sólo por decir cosas cuando no sabes que cosas decir, porque hay cosas que no sabes cómo decir. Por esos sueños perdidos, encontrados por aquellos que no desean sino ser buscados. Por cuales como amores no correspondidos, se siente pura correspondencia. Empero aun más por los rostros imbuidos, los, porque prendados, esperan a ser esperados, suspirando herrar en la prudencia de sus suspiros.