Galletas

Conspicua oblea de fragancia célica,
súcubo y serafín de la parusia;
no hay quien en mundo sepa, ágape elisia,
de ti y sienta la vida sin vos en boca.

Mi paladar le reclama, oh nelumbio.
Humilla hostia bendita, falta iglesia
dó quien le vea, de mente lupanasia
y de sentidos, ansiara connubio.

Sos la sinfonía, carga armoniosa
de azucar, harina y de mágico ángel
aquelarre. Consonancia bien dulce

de yerba machacada y san vergel
de levaduras de alzada animosa.
Savia mia es tuya, mi vida eres goce.