Sobre mi experiencia en la UJCE

Esto lo escribí para la publicación “Un nuevo País” de IU Santa Cruz de Tenerife.

Es complicado decidir qué decir porque, en el fondo, las juventudes es muchas cosas a la vez. Lo empecé a entender un día al llegar al local después de pegar carteles para el 26J. No recuerdo muy bien cómo llegamos ahí, pero cuando me di cuenta llevábamos varias horas debatiendo sobre feminismo y violencia organizada. Me resultó curioso, tengo, claro, opinión sobre estos temas, pero rara vez he tenido oportunidad de discutirla abiertamente y eso es, precisamente lo que significa estar en las juventudes.

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Carta de despedida a Inés.

He necesitado empezar diez veces esta carta para darme cuenta, al fin, de por qué me cuesta tanto escribirla. Había pensado que quizá fuera porque no tenía nada que decir, por inseguridad al sentir que no seria suficiente para ti, por no saber elegir… Pero, en realidad, el problema es otro. Se trata, simplemente, de que esta es una carta de despedida y yo no quiero decirte adios.

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Bibere humanum est, ergo bibamus

Hoy me he levantado con mucho miedo, miedo no tanto de lo que pueda hacer el nuevo ganador de las elecciones -a quien hasta cierto punto más o menos conocemos- sino de la gente. Me he levantado con la esperanza perdida y terror, un profundo terror. Esta mañana publicaba en Facebook: “votar al PP es enaltecimiento del terrorismo”, y así lo veo. Votarles es decir que lo de Rita no es para tanto, que al final la fruta acaba por pudrirse, pero que seguimos tomando la compota, es legitimar el uso partidista de lo de todos, es decir a una organización mafiosa (o así lo han dicho recientemente los tribunales): queremos que nos gobiernes.

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Buscando una razón desesperada

Vida o muerte, ¿acaso sí ha importado
qué separa no ser y no entender?
Busco razón desesperada, ceder
definitivo a la pasión, un hado

menos trágico. Busco solo esencia
o animo, virtud o intención, la marca.
Ruego el por qué, una senda, ella o el arca
qué contenga el valor desta paciencia.

Suplico la causa que, aun así, me hace seguir siendo.
Maldigo la ignominiosa esperanza que me embarca

en el cansado y largo seguir viviendo.
Siento que según te alejas, quizá
aunque nunca estuviste junto a mí;

mi alma se se diluye en la mordaza
que, hasta ayer, me cubrió. Antes me vendó,
ya no. Hoy ya no quiero seguir así.

En Escocia tardan en responder

Ahora que se que nunca sentí,
ahora que entiendo lo que es vivir;
por favor no parar, nunca acudir.
Pues mi vida, solo amar es en ti.

Sos mi pasión, mi vida y desencanto.
Mi creer, sentir, depender, mi ver
y despertar, ansia y descanso, placer,
tentar, y en esa suerte de un encanto,

quien supo hacerme humano. Empero en todo
lo que eres, y no hay algo que no seas,
una cosa reluce entre el conjunto.

Y es causa no solo de amor, que seas
lenta en esto, sino pura pasión.
De excitación incontrolable, dura.

Gritos suelto por ello de fricción.
Ansias suelto y libero sin que veas.
Favor, tarda en responder, es mi cura.

Galletas

Conspicua oblea de fragancia célica,
súcubo y serafín de la parusia;
no hay quien en mundo sepa, ágape elisia,
de ti y sienta la vida sin vos en boca.

Mi paladar le reclama, oh nelumbio.
Humilla hostia bendita, falta iglesia
dó quien le vea, de mente lupanasia
y de sentidos, ansiara connubio.

Sos la sinfonía, carga armoniosa
de azucar, harina y de mágico ángel
aquelarre. Consonancia bien dulce

de yerba machacada y san vergel
de levaduras de alzada animosa.
Savia mia es tuya, mi vida eres goce.

Round pegs

Por quienes por miedo sueñan valor.
Por cuales presas sueñan libertad.
Los anormales. Por los que es verdad
crean. Los que sienten tal estupor

en ansias de pasión. Apasionados
que no saben que decir, que pretenden
encajar. Aquellos que ti entienden
y vidriosos, imaginan otros mundos.

Los seres diferentes. Yo lo no soy.
He pretendido ser, pero no puedo.
Nunca entendí totalmente el porqué,

hoy entendí que si nunca he subido
es que nunca sientí querer, hasta hoy.
Este día te olvide y desperté.

Susurros encadenados

Pienso y vago y mudo el sentimiento;
búscolo en frías despedidas. Diga,
sino busca del alma pues anega
aun de ansias el ido, su cortaviento.

Entre lúcidos claves enmascaro
el perdido de pasión despertar,
ya solo recuerdo. Y bien apartar
el que aleja de esperanza al andero.

Mas el alba cauce vio aparecer
un bien camino y decidí partir.
Alba, de en que los lugares buscados

recuerdos encuentra por si un sonreír,
recuerdos que sonríes ya en el haber.
Susurro encadenados, beso esquivos.

Violencia y democracia

Nunca he sido un gran fan de la democracia, mucho menos del parlamentarismo burgues. Ahora bien, resulta evidente que para que ésta (la real) exista -además por supuesto de anular el potencial chantaje del capital mediante la nacionalización de los sectores que permiten el normal desarrollo de la res publica- es necesario algo muy importante: poner fin al monopolio de la violencia que tradicionalmente el estado tiene en las (ahora post)monarquías europeas. Y esto se consigue, naturalmente [re]distribuyendo la violencia potencial. En este sentido -y entendiendola además como uno de los elementos necesariamente constitutivos del poder como estado- no sería de extrañar que cualquier demócrata defendiera la normalización de la violencia al estilo de la segunda enmienda.

Habrá quien diga que el único resultado de este derecho es el de repetidas masacres en los colegios, yo le respondería que el problema no es del derecho sino de lo enfermo de algunas sociedades, y que le pregunte a las Panteras Negras de lo que les sirvió cuando entendieron que debían usarlo como propio. La virtud de un estado democrático es cuestionable, lo que no lo parece tanto es la imposibilidad del mismo si el poder no es reclamable por el “demos”. Ya me gustaría a mí haber visto a Wert, a Montoro, al mismo Jefe de Estado o a algunos de los pparlamentarios proponiendo o comentando ciertas cosas (“Qué se jodan” , gracias señora Fabra, admiro su talante democrático) sabiendo que la gente podría responder, y es que es en ese poder, en el de respuesta y control en que consiste la Democracia. Porque al final, más allá de las muchas estupideces que nos muestra lo hegemónico, la cosa va de si tienes poder real, o no, y sin armas, no hay poder.

Lógicamente preferiría un escenario el que éstasno existieran, pero claro, en ese caso tampoco el estado las tendría. También habrá quien diga que es razonable que el estado (gobierno) en tanto que no es sino un elemento representativo de la soberanía popular, debe disponer de ciertos elementos para sustentarse, (¿entonces cuando la violencia emana del estado se es justa?, seguramente el Sr. Felipe Galzález diría que sí, pero tampoco es que el hombre un gran dechado de espíritu democrático). Como yo lo entiendo el gobierno no ha de ser sino un servidor que refleje la voluntad de su amo, su dictador, la gente. Y tradicionalmente a los sirvientes, no se les da más poder que el que tienen los amos.