Tanto por decir

Por esas cosas que dices sólo por decir cosas cuando no sabes que cosas decir, porque hay cosas que no sabes cómo decir. Por esos sueños perdidos, encontrados por aquellos que no desean sino ser buscados. Por cuales como amores no correspondidos, se siente pura correspondencia. Empero aun más por los rostros imbuidos, los, porque prendados, esperan a ser esperados, suspirando herrar en la prudencia de sus suspiros.