Terrorismo

Esta es una reflexión dura, desagradable, ácida, pero que me parece importante compartir. La mayoría de los conflictos derivan de una situación opresor-oprimido, de ese modo, no se puede equiparar la violencia del uno con la del otro. Esto no es sino la expresión desesperada de un problema político tremendamente complejo. Y en este caso, lo que ha hecho el oprimido es inmoral e injustificable. Es verdad que esto le hace perder la razón, con todo, creo que si de verdad queremos solucionar algo, hemos de preguntarle ¿por qué? Hemos de ser capaces de mirarnos, como pueblo, y decirnos: ¿qué hemos hecho mal? Aciago lo que ha ocurrido, pero responder con más violencia, o con barreras, con racismo, o recortando libertades, no hará sino empeorarlo todo. La única salida a esto es trabajar juntos, viéndonos como pueblos hermanos, como iguales. Para lograrlo debemos liberarnos de la “superioridad moral” de la que nos dota lo avanzado de nuestra cultura y mirar a nuestros compañeros como nos miraríamos a nosotros mismos. Mirando, no a locos desalmados que disfrutan poniendo bombas, sino a nuestros acompañantes de biografía y sentimiento, a (y de esto es muy importante no olvidarse) seres humanos.